Paso 1 — Tu certificado digital
Para remitir registros a la AEAT necesitas un certificado digital de representante (o el de la persona física si eres autónomo). En FixFloow lo subes una vez, se guarda cifrado y aislado por empresa, y se usa automáticamente al firmar y remitir.
Paso 2 — Configura tu serie de facturación
Define series y numeración (por año, por tienda…). A partir de ahí la numeración es automática: sin saltos, sin duplicados, sin «esa factura la hice en Word».
Paso 3 — Emite como siempre; el sistema hace el resto
Cobras una reparación o cierras un presupuesto y pides la factura. Por debajo, el software: genera el registro con su huella SHA-256, la encadena con la factura anterior, estampa el QR tributario en el PDF y remite el registro a la AEAT. Tú solo ves una factura lista para enviar.
Paso 4 — ¿Ticket de mostrador? También cuenta
Las facturas simplificadas (los «tickets» de toda la vida) están igualmente dentro de VeriFactu: el ticket térmico que imprime tu TPV lleva su QR y su registro. Si el cliente luego pide factura completa con sus datos, se emite la factura sustitutiva correspondiente sin duplicar ingresos.
Paso 5 — Errores y correcciones
¿Te equivocaste en un importe o en los datos? En VeriFactu no se borra: se corrige con la factura rectificativa que corresponda, y la cadena de registros refleja la historia completa. Eso, que suena a burocracia, es lo que te protege en una inspección: todo cuadra y todo tiene rastro.
Lo que notarás en el día a día
- Cero pasos extra en el mostrador: emitir sigue siendo un clic.
- Tu gestoría feliz: listados por período, sin cajas de zapatos.
- Clientes que verifican su factura con el móvil — y talleres «de ticket a boli» que dejan de ser tu competencia real.